Universalis Catholic Hierarchy ACI Prensa

sábado, abril 07, 2007

"...era necesario que él resucitase de entre los muertos" (cfr. Jn 20, 9)

Ciertamente, el día de mañana es distinto de todos los demás. Mañana, el alba nos comunica esta noticia maravillosa, la Resurrección Gloriosa de Jesucristo, el Señor.
"Y el primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún obscuro, al sepulcro; y vió la piedra quitada del sepulcro. Entonces corrió, y vino a Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: 'Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto'. Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro" (Jn 20, 1-3).
El primer día de la semana para los judíos era el domingo. Por eso celebramos la Resurrección en Domingo; y de allí el nombre del día mismo (Domingo viene del latín "Dies Domini", día del Señor).
Los evangelios sinópticos nos dicen que María Magdalena, con otras mujeres, fueron al sepulcro a embalsamar a Jesús. En cambio, Juan, más teológico, resalta inmediatamente el hecho del sepulcro vacío, ya que es éste suceso el que tiene relevancia. El que Jesús no esté en el sepulcro es lo importante para nuestra Fe.
María de Magdala inmediatamente corre a avisarle a los Apóstoles lo que ha visto, o más bien lo que no ha visto: "Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto" (Jn 20, 2). No saben dónde está, pero más concretamente no saben qué ha pasado con Jesús: no saben de la Resurrección.
"Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Y bajándose a mirar, vió los lienzos echados; mas no entró.
Llegó luego Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados, y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte. Y entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro, y vió, y creyó"(Jn 20, 4-8). Fueron Pedro y el otro discípulo a quien amaba Jesús (que no es otro que Juan) a ver el sepulcro. Juan, por ser más joven, llega primero, pero no entra: "baja a ver" dentro del sepulcro, respetando la primacía de Pedro. Llega Pedro, entra y ve los lienzos y el sudario de la cabeza. Y vieron y creyeron. Creyeron en este Señor que venció a la muerte y al pecado para devolvernos nueva vida. Pero aún falta algo importante, "porque aun no sabían la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos" (Jn 20, 9). Y ese conocimiento llega en Pentecostés, cuando el Resucitado les comunica el Espíritu Paráclito.

Hoy es la fiesta más importante del Año Litúrgico. Celebramos el triunfo de la Vida sobre la muerte eterna. Cristo está, realmente, Vivo y presente en la Historia, "todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20). Con toda razón hoy podemos decir, con gozo y alegría: "Alleluia! Resurrexit!".