Universalis Catholic Hierarchy ACI Prensa

lunes, septiembre 25, 2006

Crónica de una singular condena de muerte

-Viernes, 09:30 hrs.
Estamos ante un espectáculo digno de los juegos del circo romano.
Un condenado a muerte está llegando al patíbulo. ¿Lugar? Un monte. ¿Forma de ejecución? Digna del más bajo criminal. ¿Motivo? Declaración de filialidad.

Es temprano sobre la ciudad. El condenado fue cruelmente golpeado,
escarnecido y humillado ante toda la población congregada allí, ignorantes
de la trascendencia de lo que ocurría ante sus narices. Para ellos, sólo era un
criminal. Para nosotros, que miramos desde el futuro…

-Viernes, 11:00 hrs.
El criminal ya fue ajusticiado. Bueno, en parte: sólo falta esperar a que se asfixie.
Y muera. Pero hoy no es una persona cualquiera la que muere.

Se sabe que comió el día antes de ser apresado. Por su religión, tenía que comer
cordero, pan ácimo y lechugas amargas.
Para ser un fanático, estaba muy solo: no tenía a ninguno de sus seguidores junto
a sí.

Sin embargo, la gente lo acusaba de haber formado una “secta”;
y que esta secta se decía ser la verdadera religión. Y que nuestro criminal
era el verdadero hombre que los salvaría. Esta secta congregaba a mucha gente, la
cual parece haber desaparecido. Los miembros de la secta afirmaban que este sujeto hacía milagros, como sanaciones o predicciones.

¿Hubo testigos a favor este hombre?: Sí. Los hubo. Pero lo más desconcertante es
que los principales testigos hablaron sobre él hace más o menos 500 años. Y
ninguna referencia directa; pero a la vez son muy acertadas. También hubo testigos actuales en contra: pero casi todos comprados por las autoridades. Una clara muestra de corrupción.

-Viernes, 12:00 hrs.
Es extraño. A pesar de ser un día soleado, se comienzan a acercar nubarrones de
lluvia. Todo el mundo está sorprendido: es como si Dios estuviera triste por la
condena de este hombre…

-Viernes, 15:30 hrs.
Lo más extraño que puede haber acontecido, ha sucedido. Hace media hora, más o menos, el condenado, a pesar de su dificultad para respirar, ha emitido un fuerte grito. Luego, inclinó su cabeza. Un gran terremoto ha sacudido a la Tierra, y el Templo parece haber sufrido daños. Nadie comprende cómo puede ser que justo cuando muere este hombre, ocurren todos estos hechos.
Un agente observa asombrado y piensa: “Realmente este hombre tenía razón.”

-Viernes, 16:00
Un grupo de gente reclama el cuerpo del condenado para enterrarlo. Vienen con
mirra y áloe para embalsamarlo.

-Sábado
Nada ha acontecido. Un vacío de algo, y un ambiente de vigilia inunda la ciudad.

-Domingo
Justo cuando pensamos que lo más increíble había pasado, nos encontramos con
una sorpresa. La secta de este ajusticiado reaparece afirmando que no sigue
muerto, sino que “ha resucitado de entre los muertos”, y que su tumba se halla vacía.
Sin duda, una afirmación que a nadie dejará indiferente.





Quizás quien lea esto, si no notó lo que era, encontrará ciertas analogías con la
Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús: los días, las horas, los sucesos…
Pues bien, este es un relato estilo crónica basada en los relatos de los Evangelios
de Mateo, Marcos, Lucas y Juan sobre lo que ahora llamamos Viernes y Sábado Santos y el Domingo de Resurrección. Una mirada hacia el pasado.
Se han cambiado adrede los nombres de ciertos elementos del texto (agente = legionario), y se han hecho referencias sutiles a ciertas cosas (el carácter sectario
dado por los Sacerdotes judíos a los primeros Cristianos, entre otros).
Pero: este texto es un relato “actualizado” sobre la muerte de Jesús: la Redención
obrada por Él. No es un texto que busca ser reconocido como “canónico”, ni ser clasificado como “apócrifo”. Lo que este texto busca es acercar a la gente, en un lenguaje familiar (como una noticia), lo que Jesús hizo por nosotros; y a la vez, que la gente note sobre qué trata, disimuladamente, el texto.

lunes, septiembre 11, 2006

La Biblia

¿Qué libro fue el último que has leído? Quizás me puedas nombrar Los bufones de Dios, de Morris West, o bien Sub Sole, de Baldomero Lillo, o quizás Fray Perico y su borrico.
Pero hay uno que probablemente nunca has leído entero, quizás debido a que es muy largo, o difícil de entender, o para ti no trate ningún tema interesante. Y ese libro es la Biblia.

La Biblia no es un libro para leer y aceptar lo que dice sin más; la Biblia es un libro para reflexionar cuál es el mensaje que nos quiere dejar. Hay muy pocas partes que deben entenderse literales (v.gr.: la Institución de la Eucaristía), pero en su mayor parte debe interpretarse adecuadamente.
Un error en el que caían, por ejemplo, los llamados creacionistas, era considerar la Creación tal como era narrada en el Génesis, oponiéndose a la teoría de Darwin. Ahora vemos que no debe haber esa escisión típica de tiempos pretéritos entre religión y ciencia, como ocurrió entre Galileo Galilei y el Santo Oficio (la actual Congregación para la Doctrina de la Fe). La Biblia no es un libro de ciencias, de historia o un catecismo que hay que seguir al pie de la letra, como los protestantes.

Para entender correctamente el mensaje de la Biblia, hay que aplicar un recurso muy útil llamado hermenéutica, que es sinónimo de exégesis, que es la manera correcta de interpretar lo que la Biblia nos expone.

La Biblia posee un sentido salvífico, es decir, fue escrita "para nuestra salvación", como afirma en la Dei Verbum el Concilio Vaticano II. Pero lo más importante en la interpretación de las Escrituras es que sólo contienen aquéllo que es útil para nuestra salvación; no contienen enseñanzas de ciencias, de historia (si bien contienen hechos históricos reales) o de otra materia que no sea la referente a la religión. Y debe ser interpretada en función de los llamados géneros literarios, como el histórico (ejemplo: Libro de los Reyes), poético (Cantar de los Cantares, Salmos), sapiencial (Proverbios), mitológico (Relato de la Creación, Génesis), legendario ("Sansón y el león", del libro de los Jueces), profético (Profetas Mayores y Menores, Apocalipsis) y epistolar (Cartas de Pablo, cartas católicas). Y los Evangelios son una amalgama de géneros:
el relato de la Eucaristía, en Mateo 26, por ejemplo, junto al relato de la Crucifixión, histórico con un contexto, significado y trasfondo importantísimos, seguido del relato de la rasgadura del velo del Templo, el eclipse y la resurrección de los justos (cfr. Mt 27).

La Biblia nunca va a pasar de moda. No es como el último best seller, que está hoy en vitrina, pero que algún día estará en una bodega. La Biblia tiene un mensaje siempre vigente, ya que habla sobre la forma en que el Hombre se relaciona con Dios, responde a su llamado y se acerca a Él. La Biblia trata una temática siempre presente, que no pasará mientras este mundo no pase, ya que de hecho pasará. Y en la Biblia está el registro patente de este suceso y su anuncio (Evangelios "Sólo el Padre sabe el día y la hora", textos escatológicos, Apocalipsis).